ARREBATOS ALÍRICOS

Me fui sobreviviendo como pude

(José Luis Piquero)


jueves, 8 de diciembre de 2016

Soy un juguete del destino...

Futurando (un poema de Bárbara Grande Gil)


Porque el amor te espera en la esquina
y el dolor te espera en cualquier lado.
Andrés Calamaro

Me imagino en una terraza
al sur de aquella fría ciudad.
Con una taza de té en la mano,
calentándome los dedos
con el calor de la cerámica.

Me imagino de noche, necesitando aire,
porque la noche axfisia estando tan lejos.
Me imagino rodeada de no-geranios,
de no-golondrinas,
de gente rara y blanquecina con olor a rancio.
Me imagino en una era de sueños atascados,
recopilando material bello y horrible
del que cura y mata al mismo tiempo.

Me imagino que ya estaré dormida en aquella terraza,
en este momento, dentro de un año.
O tal vez, si hay suerte, estés tú allí, conmigo.
Sujetándome la taza mientras trato de dibujarte,
o de escribirte,
o de soñarte.

Vértigo.
Bárbara Grande Gil.
(Ediciones de la Isla de Siltolá, 2016)

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Amantes del megusta

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MEGUSTA

Mis poemas, mis escasos títulos,
mi vida toda, me la he hecho yo, despacio,
con precisión y constancia.
Nadie me regaló ningún sobre con dinero
en una boda absurda,
no creo en las fantasías neoliberales:
tengo una sola hija, un minicoche de segunda mano
y una casa que, generosamente,
siempre le dejo a los amigos.
Y también soy hija de obrero y madre ama de casa.
Y también conozco las fauces del paro.
Y vosotros, amantes del megusta,
¿qué hacíais mientras yo abandonaba el sueño
para aprender?
¿Desde cuándo estudiar es un defecto?
¿Desde cuándo leer y escribir tantos años
es execrable?
¿Qué hacíais vosotros mientras tanto,
sin botones de megusta?
¿A quién os arrimaríais en aquella época
como ratas voladoras?
¿En qué Universidad estudiasteis para ser
tan excepcionales parásitos?
¿Conocéis el significado de la gratitud?
Eso tampoco lo conocéis y no se estudia
en la Universidad.
Yo os podría enseñar en qué consiste.
Arduo trabajo el megustismo,
debéis estar agotados.
“Gracias, odio, gracias, resentimiento.
Lo peor de vosotros mantiene vuestro mundo en marcha”.
Esos sentimientos, ¿en qué asignatura o despacho?
Ay, megustistas, víctimas de nadie pero siempre
víctimas.
Qué mal os sienta el fracaso y la desdicha
recogida en cajas de mudanza.
De mí ya no podéis sacar ni una letra más,
ni un poema, ni un reproche, ni un techo,
ni una cama.
Y a ti, amiga, está claro que jamás podremos
ser amigas.
Amigas, ratas así,
ni en el infierno.
Y ahora, con el mejor de los cinismos, dadle a
megusta.

Trabajo sucio.
Eva Vaz.
(Ediciones de la Isla de Siltolá, 2016)

Sexo, mentiras y Facebook

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SEXO, MENTIRAS Y FACEBOOK

“Tu sexo alimenta mi sueño”,
te escribía yo, sin saber que, en realidad,
escupías en el sexo de otra.
Sexo, veneno y sangre,
entre lobos estremecidos a
dentelladas no hermosas.
“Tu silencio es una niebla
que mi voz no rompe”,
te escribía yo llorando
en medio del ruido de silencios.
Y tú estallando en mitad de la noche,
llorando los silencios de aquella
mientras yo aparecía en tu vida
cantando nanas estúpidas
para dormir a los amantes
que no se conocen.
Un coño emputecido
–febril urgencia entre mis muslos–,
un coño desinhibido,
un coño bien enseñado,
detonante de tu semen y mis lágrimas.
Una simple paja
cuando venías, ya de mañana
y el alcohol y el solipsismo de la noche
te pedían mi triste sexo
en un privado.
Ahora sal, jodido demonio,
estoy cansada.
Podría matarte por facebook
pero te has adelantado
y me has matado tú a mí.
Sé que cuando vuelves a casa
repasas mis fotos.
Que me sigues
a escondidas.
Que no puedo salir
de tu vida.
Que no te excitas
si no es con drogas
o conmigo.
Y que ella no te da
lo que necesitas.
Y que no sabe nada.

Eva Vaz.
Trabajo sucio.
(Ediciones de la Isla de Siltolá, 2016)

viernes, 2 de diciembre de 2016

"Que este sea el verso" (Ben Clark versiona a Philip Larkin)

Que éste sea el verso

Mamá y papá te joden la cabeza.
Lo hacen sin intención, pero es así.
Te entregan los errores de su época
y añaden unos cuantos, para ti.

Pero a ellos les jodieron a su vez
imbéciles de abrigos anticuados,
que cuando no eran sosos y severos
se la pasaban moliéndose a palos.
Le lega el hombre al hombre sus miserias,
se solapan igual que continentes.
Así que sal corriendo cuando puedas,
y no tengas tus propios descendientes.
Philip Larkin
Versión de Ben Clark

domingo, 27 de noviembre de 2016

Mi lucha (featuring Adolf Hitler & Fidel Castro)

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MI LUCHA

La Historia me absolverá. 
Fidel Castro

Mañana me despertaré y no estarás, y no me daré cuenta hasta después del segundo café, pero antes me habré hecho una paja en la cama y visto con desinterés las bombas telediarias mientras espero los resultados deportivos. Entonces, pero solo entonces, admitiré que no estás, que sigues sin estar y que, definitivamente, ya no vas a volver. Un día llegará la comida sin que lo piense y al otro solo vendrás a mi cabeza un instante, en la caótica sucesión de imágenes preorgásmicas entre actrices, novias de amigos y compañeras de clase, quizá con otros labios, otras tetas u otro pelo: ventajas del onirismo onanista. Y pasarán días y al final lo olvidaré, y entonces dejarán de existir las mamadas en los servicios públicos, discotecas, parques y bares, los cutres ramos de rosas de veinte euros, las cenas en sitios medianamente asequibles, las películas en la cama y en los cines, los polvos en cualquier sitio y los besos en cualquier parte. Y no pasará nada. Seguiremos lejos de la clasificación para la Champions y agotaremos la última oportunidad empatando en casa. Me apuntaré a un taller de relato y a la tercera sesión dejaré de asistir, engordaré, adelgazaré, dejaré de beber, encontraré un trabajo sencillo y por fin me haré un hombre lejos de ti y de tus neuras, un hombre que se conforma con irse muriendo despacito mientras su equipo llegue a la UEFA y él alcance el fin de mes.

La huida hacia delante.
Ediciones de la Isla de Siltolá, 2014

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Leonard Cohen y Janis Joplin (un poema de Ismael Velázquez)


un día leonard se encontró con janis joplin
en el elevador del chelsea hotel
y terminaron teniendo sexo en alguna habitación
no pasó de eso
pero cohen no pudo quedarse callado y habló de ello públicamente
y hasta compuso una canción que remataba
"te recuerdo claramente en el chesea hotel
Aunque no pienso en ti muy a menudo"
después se arrepintió pidió disculpas
y se olvidó tal vez del asunto
j. joplin murió entretanto
leonard tuvo suerte
se hizo monje zen
llegó a viejo
siguió siendo un mago con las palabras
usa trajes impecables
y probablemente nunca tenga ya
oportunidad de ser un imbécil

Ismael Velázquez Juárez

viernes, 11 de noviembre de 2016

Hey, that´s not way to say goodbye


José Luis Piquero featuring Leonard Cohen



Hace un frío de muerte, un frío triste
incluso para enero y para estar tan solo.
Y yo soy poco menos que una persona hundida
en las solapas de mi americana,
un ser raro del frío que gasta americana, un sospechoso,
alguien que bien podría enseñar una placa o un cuchillo.

Y ahora me acuerdo de mi abrigo azul
de pelo de camello,
el mejor que he tenido. Tú me lo regalaste.
Recuerdo que llegaste con él a la oficina y allí mismo
me lo probé. Mis compañeros
se reían y a mí me daba igual.
Era un señor abrigo, lo escogiste
a ojo de buen cubero: me caía perfecto.
Se podía plantar cara al invierno con un abrigo así.

Pero ahora no lo llevo y mira que hace frío en estas calles
de todos los demonios. El abrigo
estará a 1.000 kilómetros, cálido para nadie, piel gastada.
Tú y yo estamos también a 1.000 kilómetros
o a 100.000 años luz, igual que dos cometas, y si nos encontráramos
sólo cabría un choque: un cataclismo.

Mi querida enemiga: finalmente
ocurrió lo que entonces, cuando venías con tu bolsa y en la bolsa el abrigo
y yo me lo probaba en la oficina
como se viste un príncipe en el día de su coronación,
ha ocurrido lo que era en aquel tiempo la peor de nuestras pesadillas: no estar juntos.
Y me pregunto cuándo, en qué momento, a lo largo de eones que han pasado, desde que el mundo era
una gran primavera reluciente,
empezaron las cosas a ir tan mal,
tan rematadamente mal,
y a hacer tanto, tanto frío.

Y supongo que tú
también tendrás noches a la intemperie
-como esta misma- en las que haces recuento de errores y fracasos, y no sé
qué clase de calor será el que eches de menos.
Seguro que yo hice algo por ti,
pero no lo recuerdo, algo inocente o práctico, o generoso o noble,
que compensa todos esos errores
y a ti te reconforta en las peores noches
y a mí me salva.

Mi abrigo azul de pelo de camello.
En mi vida he tenido
un abrigo tan puñeteramente bueno como aquel.

50 poemas.
José Luis Piquero.
Ediciones de la Isla de Siltolá.

Me informa José Luis Piquero de que, en realidad, su poema guarda poca relación con la canción de Leonard. Para compensar su inesperada unión bloguera, me facilita su propia traducción de la letra, que pego a continuación. También me ha pedido que borre su poema, pero voy a hacer como que no lo he leído:


FAMOSA GABARDINA AZUL


Son la cuatro de la madrugada, finales de diciembre
Te escribo para ver si estás mejor
Hace frío en Nueva York, pero me gusta donde vivo
Hay música en la calle Clinton toda la tarde.
He oído que te estás construyendo tu casita en lo más escondido del desierto
Ahora vives para nada, confío en que conserves algún tipo de recuerdo.


Sí, y Jane vino con un rizo de tu pelo
Dijo que se lo habías dado tú
Esa noche en que planeaste ir a las claras
¿Has ido a las claras alguna vez?


Ah, la última vez que te vimos parecías mucho más viejo
Tu famosa gabardina azul estaba raída por los hombros.
Habías ido a la estación a recibir todos los trenes
Y volviste a casa sin Lili Marlene.
Y trataste a mi mujer como un copo en tu vida
Cuando volvió ya no era la esposa de nadie.


En fin, te veo allí con la rosa entre los dientes
Otro escuálido gitano ladrón
En fin, veo el despertar de Jane.


Ella manda recuerdos.


Y qué puedo decirte, mi hermano, mi asesino.
¿Qué podría decir realmente?
Supongo que te echo de menos, supongo que te perdono
Me alegro de haberte conocido
Si alguna vez vuelves, por Jane o por mí,
Mira, tu enemigo está dormido y su esposa está libre.


Sí, y gracias por la venda que le quitaste de los ojos
Yo pensaba que la llevaba para bien, así que nunca lo intenté.


Sí, y Jane vino con un rizo de tu pelo
Dijo que se lo habías dado tú
Esa noche en que planeaste ir a las claras


Sinceramente tuyo, L. Cohen

lunes, 31 de octubre de 2016

"Conmigo y por mí": El País de Cebrián y Fraga


El proyecto del diario El País había nacido en 1972 en torno a tres figuras. Una de raigambre cultural, otra empresarial y otra política. La cultural la formaba José Ortega Spottorno, hjo del pensado José Ortega y Gasset, (...) hombre siempre bien visto por los sectores más abiertos del régimen, al que había servido militarmente durante la Guerra Civil. La figura política no podía ser sino Manuel Fraga Iribarne, de quien nadie dudaba -ni dentro ni fuera del sistema- que por sus manos pasaría el posfranquismo. El dinámico promotor cultural no era otro que Jesús Polanco, cuya andadura en la suculenta industria de los libros de texto estaba muy unida, personal y profesionalmente, a la de Carlos Robles Piquer, cuñado de Fraga y director general de Cultura Popular en la década de los sesenta.
En los blocs de notas que Manuel Fraga redactaría durante su larga estancia en Londres como embajador -publicados luego en el volumen Memoria breve de una vida pública (1980)- hay referencias muy significativas respecto a El País. El 25 de mayo de 1974, José Ortega Spottorno le visista en Londres para proponerle una terna de directores, una vez que el escritor Miguel Delibes ha renunciado a serlo. De la conversación saldría como director Juan Luis Cebrián, un periodista entonces de treinta años, que gozaba de un pedigree perfecto para quienes desde el régimen aspiraban a capitanear una transición, cualquiera que esta fuera.
Era hijo de Vicente Cebrián -falangista veterano, influyente miembro de la Jefatura de Prensa del Movimiento Nacional-, había estudiado en El Pilar, semillero de jóvenes con patrimonio y futuro, inició sus prácticas periodísticas en el órgano de los Sindicatos Verticales, Pueblo, bajo la dirección del mítico Emilio Romero, quien le nombraría redactor jefe. Posteriormente, en Informaciones, llegaría a subidrector, máximo cargo que podía regentar en un periódico controlado por una familia del régimen de toda la vida como eran los De la Serna. A mayor abundamiento, cuando decide ponerle a la cabeza del nuevo diario, Juan Luis Cebrián es director de los Servicios Informativos de Televisión Española, designado expresamente por el ministro Pío Cabanillas, colaborador estrechísimo del embajador Fraga. El 27 de enero de 1975, el ya director in pectore viaja a Londres y Fraga anota en su diario: "Juan Luis Cebrián me dice que se embarca en la aventura conmigo y por mí".
El precio de la Transición
Gregorio Morán
Ediciones Akal (1991, 2015)

Gloria y miseria del Partido Socialista

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Conforme avanzaba la Transición, los partidos, en vez de reforzarse se debilitaron. (...) Al filo de 1981 la situación de los partidos se precipitó con la crisis de la UCD, el estancamiento crítico de AP, la endémica sangría del PC, sin contar fenómenos periféricos tan importantes como el fraccionamiento familiar del PNV, los giros suicidas del Partido Andalucista, el desligamiento del izquierdismo... ante todo eso sl PSOE se ofrecía no solo como única alternativa, sino como única realidad política. Fuera de él, dificultades o desolación.
Todos los defectos de ese partido, su falta de consistencia, la fragilidad de sus líderes, la ausencia de raíces: prácticamente su historia se reducía a la refundación en el Congreso de Suresnes (1974) y una trayectoria durante el franquismo minoritaria y perezosa... estos defectos resultaban virtudes: le permitían afrontar lo nuevo sin ataduras. En realidad, el PSOE era la única alternativa diferente durante la Transición; incluso la marginación a la que fue sometido por el tándem Suárez-Carrillo resultaba ahora un privilegio y no una sanción. Aunque en el contenido de su programa hubiera elementos de progreso y radicalidad que atrajeron a una parte del electorado que no era suyo, la evidencia política les llevaría a que, para ocupar todo el terreno político que los adversarios habían dejado huérfano, tenian que hacer una administración centrista.
La estabilidad del Partido Socialista, tras el intento de golpe militar del 23-F y la arrolladora victoria posterior de octubre de 1982, les desplazaría hacia el centro. (...)
Si el Congreso de Suresnes había sido la refundación del partido al dotarle de un nuevo equipo dirigente, la Transición sería para el Partido Socialista la segunda parte de esa refundación: su constitución en instrumento. (...) De ahí que sea muy importante situar cronológicamente el final de la Transición en la victoria del Partido Socialista. (...) En apariencia, la España de 1982 empalmaba con lo mejor del periodo republicano. Pero nada que ver. El Partido Socialista de los ochenta no conservaba del pasado más que el nombre. (...) Un grupo político sin patrimonio y sin historia se hacía cargo de la democracia parlamentaria. La Transición había terminado. La izquierda retiraba en las urnas la hegemonía a la derecha. Una clase política iba a ser obligada socialmente a retirarse, mientras que otra, sin memoria y sin mala conciencia tampoco, se hacía cargo de las instituciones. No quiero decir que tal o cual dirigente no tuviera su patrimonio y su historia, sino que como cuerpo social habían nacido a la vida política en vísperas del 15 de junio de 1977 (...).
El Partido Socialista, que había ganado en las urnas su derecho a escribir la historia, acababa de decidir hacer uso de sus prerrogativas. Iban a gobernar con la satisfacción de no haber renunciado a ningún principio ni estrategia y con la convicción de que el mundo los contemplaba con el mismo arrobo con el que aún hoy se mira la columna de Trajano.

El precio de la Transición
Gregorio Morán, 1991 
(edición corregida y actualizada en 2015)
Akal. 

jueves, 27 de octubre de 2016

Sigue el bucle dylaniano con Alejandro González Terriza

Alejandro González Terriza, de quien hemos hablado varias veces en este blog aunque, ni de lejos, tantas como deberíamos, sigue reflexionando sobre el (¿todavía?) candente tema del Nobel de Literatura al bueno de Bobby Zimmerman en esta entrada
Excusa más que suficiente para traer otro de los poemas relativos al bardo de Minnesotta incluidos en su, insisto, recomendadísimo Devocionario pop y ahora, también, contenidos en el imprescindible El agua siempre encuentra su camino:


(Por cierto, sigo pensando que Dylan no merecía ni merece el Nobel aunque si alguna letra merece la disputa es, justamente, ésta)