ARREBATOS ALÍRICOS

Me fui sobreviviendo como pude

(José Luis Piquero)


viernes, 20 de octubre de 2017

"Pálido reflejo" (Rimbaud, Lou Reed & Víctor Peña)


PÁLIDO REFLEJO

Uno de los insultos que el personal
lanzaba sobre Lou (…) era “¡casado!”.

Diego A. Manrique

Arthur Rimbaud a los diecinueve años
dicen que dejó todo: a su familia,
su chulazo, su condición y cuarto
de poeta y partió a África rumbo
a dedicarse al contrabando de armas.

Pero de una manera funcionaria,
mucho menos peligrosa y romántica
de lo que hemos preferido creer.

Nunca dejó de escribir, digan
lo que digan sus despistados fans.

Yo a los veintinueve tomé todo:
fijé la fecha de boda con mi amada,
aprobé las oposiciones de Secundaria,
accedí a albergar, siquiera por un rato,
la idea de tener un hijo y comencé el pago
mensual con mis impuestos del contrabando
de armas de mi Gobierno democrático
a regímenes dictatoriales poco escandalosos,
al menos mediáticamente hablando.

No fui un esposo infernal ni un virgen de mente,
no perdí la pierna ni morí a los treintaisiete.

Pero hay muchas formas de ser un maldito. 

Diario de un puretas recién casado 
(Ediciones Liliputienses, 2016).

miércoles, 18 de octubre de 2017

"La oscura intimidad de la medusa" (poemazo de Celia Corral Cañas)

Resultado de imagen de la voz del animal bajo tu piel


LA OSCURA INTIMIDAD DE LA MEDUSA


tienes todos los rostros y ninguno,
eres todas las horas y ninguna,
te pareces al árbol y a la nube,
eres todos los pájaros y un astro,
Octavio Paz

A veces eres luz, a veces piedra;
a veces tiburón y otras erizo.
El viaje de los sueños en las nubes,
las alas del dragón y de Mercurio.
La humanidad de Batman y el temblor
de todo lo animal y lo divino.
Los oídos de Ulises y los párpados
conscientes y obstinados de Penélope.
El gigante más grande en Liliputh,
los molinos de viento imaginados.
El camino del bosque que descarta
Caperucita Roja y lleva al lobo.
El interés del gato en la ratita,
el sueño en siete camas o en Totoro.
Eres el pie que no entra en el zapato,
las mentiras piadosas del espejo,
la voz de la sirena y la espuma.

Eres el héroe muerto y sobrevives
al paso de la lluvia y sus arrugas.
Las paredes de Dogville, la escritura
de Sócrates, la playa de Invernalia.
La piel de los guepardos y sus garras,
el tacto de los labios del león
marino y la sonrisa del insecto.
La elegancia del vuelo transparente
de la libélula, la silenciosa
proximidad de la serpiente hembra.
El caracol en su húmedo abrazo,
la secreta voracidad del pez.
La espera impertérrita del perro,
el ladrido en el aire de los cuervos.
El hígado del pato al explotar,
la oscura intimidad de la medusa.
El honor del elefante, la astucia
de la zorra y de las uvas, el hambre
que a todos nos define y nos enfrenta.
La duna tras la tormenta de arena,
la mano que dibuja un arcoíris.
La distancia creciente entre galaxias
destinadas para siempre al olvido.

La estrella ignorante de su nombre,
el río que nace cerca de casa,
el cielo de esta tarde de noviembre.
El árbol que hospeda en su tronco
los cuerpos –¿y las almas?– desdentados
de los bebés toraja que murieron.
Ventana en el palacio y en la escuela,
ventana en hospitales y en la cárcel.
La espada sin hombre y sin romance,
el caballo que vuelve sin jinete,
la fiebre de la noche en cada guerra,
la luna de la luna y su sentido.
El viento insoportable del que duda,
la libertad del sueño y su esperanza.
El roce de la cuerda en la garganta,
la rama rota en el acantilado.
La fuerza misteriosa y convencida
que da vida y expande el tumor.
El silencio después de la pregunta,
las vías cuando ya ha pasado el tren.
La herida que no sangra y sin embargo
se despierta contigo cada día.
Tu carne sabe a historias y a animal.

Eres sólo real; sólo inventado.
Eres el que condena, el condenado
y la condena; la magia y el truco,
el mago, el conejo y el sombrero.
El equilibrio y todos sus contrarios.
El corazón que late y el latido,
el primer parpadeo y el último.
Eres el navegante, eres el náufrago,
el mapa, el navío, el iceberg.
A veces eres tú y otras veces…
te mudas de pronombre personal,
despiertas en lo propio y en lo ajeno.
Eres quien crees ser, quien desconoces;
eres quien creo y quien desconozco.
A veces quien escribe, otras quien lee
y otras, como ahora, el poema.


La voz del animal bajo tu piel.
Celia Corral Cañas.
BajAmar editores, 2017

martes, 17 de octubre de 2017

"El color del dinero" (Víctor Jiménez)


EL COLOR DEL DINERO 

He puesto cuanto tengo a plazo fijo, 
y renovable por el tiempo 
que Dios quiera, en la nueva sucursal 
bancaria de mi calle; 
que, tal y como están las cosas hoy, 
es mucho desaliento para llevarlo encima 
y demasiada sombra para tenerla en casa. 
Así que, cada dos o tres 
melancolías, 
me paso por el banco donde 
una hermosa muchacha 
atiende en ventanilla 
e ingreso mi salario 
de rutina, reviso el saldo 
de mi historia y retiro 
una pequeña suma de ilusiones. 
Para cubrir mis sueños semanales 
me basta con mirar 
el color del dinero 
                                de sus ojos. 


                                                                        Víctor Jiménez                                                  Las cosas por su sombra, (Adonais, 1999)

lunes, 16 de octubre de 2017

"Fidelidad" (Cristina Peri Rossi)


FIDELIDAD
A los veinte años, en Montevideo, escuchaba a Mina
cantando Marguerita de Cocciante
en la pantalla blanca y negra de la Rai
junto a la mujer que amaba
y me emocionaba.

A los cuarenta años escuchaba a Mina
cantando Marguerita de Cocciante
en el reproductor de cassettes
junto a la mujer que amaba,
en Estocolmo,
y me emocionaba.

A los sesenta años, escucho a Mina
cantando a Margherita de Cocciante
en Youtube, junto a la mujer a la que amo,
ciudad de Barcelona
y me emociono.

Luego dicen que no soy una persona fiel.

Playstation
Cristina Peri Rossi.
XXI Premio Fundación Loewe
Visor, 2009

domingo, 15 de octubre de 2017

"Dinero": Alberto Tesán, Pablo García Casado y J.L. Piquero


DINERO

Dinero es la palabra y dinero el problema.
Y después del dinero, más dinero.
Escribir o llegar a fin de mes
con los zapatos rotos y las deudas saldadas.
Por no hablar de los planes de futuro:
la casita adosada con jardín y piscina,
vecinos y apariencias que guardar.
Después vienen los hijos con su chantaje fácil.
Y el maldito colegio, y los malditos libros.
Y tu mujer y sus amigas.
Tu mujer y esas zorras que la adulan,
esas viejas ninfómanas con medias compresivas
que no te quieren, que te miran mal.
Y hay que seguir las normas de la comunidad.
Y hay que seguir vendiendo para seguir viviendo.
Porque la rueda gira y todo tiene un precio.
Todo está en venta en este paraíso.
Así que tú trabaja duro y piensa
en la gran maravilla que te aguarda.
Muchacho, el mundo te sonríe .
Las grandes esperanzas están todas
puestas sobre ti.


(de Piedras en el agua,
Alberto Tesán. 
Pre-textos, 2003)



DINERO
No es un ambiguo sentimiento de angustia, es dinero.


(Dinero
Pablo García Casado.
DVD, 2007.
 Posteriormente recogido en Fuera de campo: poesía reunida, Visor, 2013)



DINERO

Lo tuve.
Y la llave del cofre del tesoro, toda de plástico,
leal como un amor adolescente,
con su leve chasquido de sexo maquinista.
Oh, cajeros, banquetes
del siglo XXI, que no sacian,
y la hermosura de las Matemáticas.
Entonces no le hacía mucho caso.
Era tan mío como mi nariz
o mi mano derecha.
El dinero no es sucio. ¿Acaso tu mascota o tu bebé son sucios?
¡Y hacía cosas, cosas!
Prodigios cotidianos: un mago de bolsillo.
Y su música enérgica, contante,
era la melodía de un mundo hermoso y lógico.

Ya no lo tengo.
A veces noto el hueco como una amputación de lo mejor de mí.
Y es curioso haber sido tan propicio
y ya no serlo. El nombre de su ausencia
es Intemperie.
Ahora sé lo que era
el dinero: un yo perfeccionado.
Y otra cosa: un espejo en el que se miraban los demás
y era a mí a quien miraban, conmovido
de aprobación, ligero de aflicciones.
Y el mundo proseguía,
como las cosas llenas, como lo que rebosa,
mientras yo abría puertas e iba alegremente a todas partes
cantando: cuánto, cuánto, no hay problema...

(Tienes que irte,
José Luis Piquero,
Ediciones de la Isla de Siltolá, 
2017)

sábado, 14 de octubre de 2017

Álex Chico: "El otro" en LAS RAZONES DE LA POESÍA


El pasado domingo, Álex Chico y yo compartimos página en Las Razones de la Poesía, con sendos poemas inéditos. En mi caso, con "Lost in Google Translate", que pueden leer en esta entrada de mi blog. En el suyo, con el poema en prosa "El otro" que, con su permiso, dejo por aquí para que puedan leerlo cómodamente, sean ustedes compradores asiduos de La Razón o no

El otro
Cualquier dirección es posible, pero eliges caminar calle abajo. Se estrecha la vía y al pasar de nuevo por el mismo portal se anuda a ti esta suma de historias incompletas, recónditas, banales: el televisor apagado que alguien mira con desinterés desde un sofá, las flores secas en el centro de una rotonda, el paseo solitario de quien será, horas más tarde, un asesino a la fuga.
Nada te atañe esta sucesión de minutos, recibidos así, con aparente casualidad, y sin embargo bajan contigo como una piel muerta. Porque el camino es largo y formas parte de una vieja ceremonia: la del testigo que perpetúa, sin pretenderlo, el ritual de los días a medio hacer; la del espectador que busca una parte y la siguiente.
El azar se trasforma en una extensa cadena. Una pesada cortina que al desplegarse agita los límites del mundo. También a ti te golpea su movimiento a medida que avanzas.
La carretera se bifurca. No hay camino de regreso para alguien que olvidó dónde está su casa. El asfalto mojado te hace resbalar y perder el sentido. Todo a tu alrededor no es más que una concatenación de ficciones, como una mandíbula que al abrirse devora cualquier rastro de vuelta.
Eres uno, ahora, y eres múltiple.
Sabes que al doblar la esquina nadie te llamará por tu nombre.

(del libro inédito La mitad del poema)

viernes, 13 de octubre de 2017

La princesa, la muerte, el hijo, el carpintero y GHB

Resultado de imagen de la princesa y la muerte gonzalo 

Tusquets acaba de reeditar La princesa y la muerte, soberbia colección de cuentos publicados por Gonzalo Hidalgo Bayal hace años en la colección La Gaveta de la Editora Regional de Extremadura.
Aprovecho para recordar a Tusquets que Mísera fue, señora, la osadía, debut como novelista de GHB en 1988 es inencontrable y tremendamente disfrutable y para dejar aquí mi relato preferido de La princesa y la muerte, junto con mi recomendación encarecida:

El hijo del carpintero
Cuando el hijo del carpintero cumplió diecisiete años, se dispuso a cumplir el destino que predijeron los oráculos en el día de su nacimiento, así que abandonó la aldea y se encaminó al palacio del rey para conquistar la mano de la princesa y convertirse en heredero del trono. Tendría que superar numerosos peligros en el trayecto, pero, según los augurios, sólo uno de ellos era tan espantoso y extraordinario como para impedir el logro de su objetivo. ‘Cuídate de las insidias y asechanzas del guardián con un parche en el ojo izquierdo, porque ni el fuego ni la cólera darán tregua a su maldad’, había dicho el oráculo. De modo que el hijo del carpintero recorrió los bosques y cruzó los ríos y atravesó las montañas del país camino del palacio, venciendo sin dificultad los obstáculos que salían a su paso, porque era intrépido y valiente. A la orilla del mar, en efecto, en los restos de un barco que había naufragado tiempo atrás, encontró a un viejo pirata con barba y un parche en el ojo izquierdo. Al hijo del carpintero le pareció una persona inofensiva y nada terrible, incluso afable, pero, cumpliendo su destino, lo mató con un golpe de remo en la cabeza y lo arrojó al agua. Después, aunque con el remordimiento de haber dado muerte tal vez a un hombre inocente, siguió su camino con alegría, seguro y confiado, sintiéndose ya dueño del corazón de la princesa.Y así llegó a la ciudad. Pero apenas llamó a la puerta de la muralla, los centinelas lo acusaron de haber asesinado al marinero predilecto del monarca, lo detuvieron y lo condujeron a los tribunales de justicia. Fue entonces, al encontrarse ante el juez, cuando el hijo del carpintero maldijo entre dientes la fatalidad de los designios divinos, pues la severidad del magistrado que lo observaba desde el estrado lucía un parche en el ojo izquierdo y un rayo de cólera y de fuego en el derecho.
Resultado de imagen de la princesa y la muerte gonzalo

miércoles, 11 de octubre de 2017

"Disturbios raciales, Tulsa, 1921" (un poema de Sharon Olds)

Resultado de imagen de Disturbios raciales, Tulsa, 1921

El blanco abrasador en las camisas de los hombres blancos
es fogonazo en el papel, mirarlo es como
mirar al sol, puedes quedarte ciego.
Bajo la bocacha de las metralletas,
la piel oscura y reluciente de mujeres
y hombres condenados. Puedes mirar el 
brillo castaño de sus caras todo el día.
Excepto uno todos bajan por la tarima
trasera de la camioneta. Tumbado,
los zapatos orientados a norte y sur, 
los nudillos engarzados en las astillas de los listones,
reclina la cabeza como si estuvieses en un 
campo, la cara contra el cielo,
para acoger en ella el sol, para
oscurecerla más y más hacia los tonos de lo humano.

Los muertos y los vivos.
Sharon Olds.
Traducción de J.J. Almagro Iglesias y Carlos Jiménez Arribas..
Barletby Editores.

lunes, 9 de octubre de 2017

"Milito en el partido de mi intimidad"


Milito en el partido de mi intimidad.
Mi manifiesto: las conversaciones de los bares.

En asambleas de dudas y miradas
nos reunimos mis compañeros y yo.

Defendemos nuestro programa
a golpe de abrazos detenidos.

Los votos cuentan
en círculos de vasos sobre la mesa.

Hay palabras y hay silencios. Más allá
de las siglas hay palabras y hay silencios.

Camaradas, os convoco
al multitudinario congreso de las calles.

Entrad en mi alma clandestina.
Atrás queda el partido de los indiferentes.

Os ofrezco una bandera tejida con restos
de naufragios y la esperanza de la playa.


Economía de guerra.
Ana Pérez Cañamares.
Ediciones Lupercalia.

domingo, 8 de octubre de 2017

"Lost in Google Translate" (poema inédito publicado en Las Razones de la Poesía)

Hoy en "Las Razones de la Poesía", espacio del periódico La Razón coordinado por Pedro Alberto Cruz Sánchez, compartimos espacio el gran Álex Chico y servidor. En mi caso, con este poema inédito dedicado a Ernesto Filardi y sus followers:

Lost in Google Translate[1]

Todos queremos que nos encuentren.
Bob Harris


Los alemanes tienen una palabra
para expresar la nostalgia que uno
siente hacia el lugar donde nunca
ha llegado a estar. Es fernweh,
como quiera que se pronuncie.

En inglés tienen varios tipos
de sonrisa: entre ellos, smirk, con pocos
dientes, o grin, con muchos (¿demasiados?).

En algunas lenguas bantúes, ilunga
es quien perdona una misma ofensa
dos veces y a la tercera se enfada.

En tagalo, gigil es el deseo irresistible
de abrazar a alguien que es muy rico
o muy guapo. O ambas, a ser posible.

Schadenfreude: dícese de alegrarse
en alemán de las (pequeñas) desgracias ajenas.

Aware es para los japoneses esa
melancolía que se siente
al vivir un momento de belleza
fugaz y trascendente.

Por su parte, Koi No Yokan expresa
cuando conoces a alguien y sientes
que tarde o temprano os vais
a enamorar el uno del otro.

Cafuné, en portugués brasileño,
es el acto de pasar los dedos
a través del pelo de la persona
que amas. Por su parte,
los angloparlantes alucinan
cuando les explicas lo que es la “dentera”:

No tienen palabra para ese concepto.




[1] Poema escrito gracias a Ernesto Filardi y sus followers.

Sobre dicho poema escribe Pedro Alberto Cruz Sánchez en "Las Razones de la Poesía":
La poesía -que aparentemente todo lo abarca, que es capaz de nombrar hasta el más sutil e insondable de los sentimientos- no deja de ser lenguaje. Y el lenguaje -nos dice Víctor Peña Dacosta- es relativo, limitado, posee sus puntos ciegos. Dependiendo de la lengua elegida, hay matices conceptuales y emocionales que no existen. Porque no son los sentimientos los que construyen las palabras, sino las palabras las que construyen los sentimientos. Peña Dacosta traza así una cartografía de sentimientos únicos, de imposible traducción de un lenguaje a otro. Lo que considerábamos como "universal" -¿acaso no es capaz cada individuo de sentir lo mismo?- se revela ahora como local, contextualizado. La poesía es falible y, por tanto, esencialmente humana. Y, precisamente por esto, la era digital -y, dentro de ella, su principal buscador y traductor de palabras, Google- no solo no ha conseguido colmar estos "agujeros lingüísticos" y generar una superficie continúa, sino que los casos de incomunicación se han multiplicado. El estilo casi matalingüístico de Peña Dacosta explora estas "islas de sentido único" de una manera abracadabrante y reveladora.

viernes, 6 de octubre de 2017

"El amor es un toro mecánico del que nadie se baja nunca con elegancia"

Resultado de imagen de valeria tentoni

El amor es un toro mecánico del que nadie se baja con elegancia.

Una atracción de feria

abandonada,

desafiando la intemperie.



Todos se paran frente al toro y se dicen

Yo puedo con él. Todos, sin excepción, confían

en sus talones

y se montan a la violencia eléctrica

de su lomo. Confían todavía cuando el movimiento

se inicia,

como si una mano poderosa e invisible

echase una ficha al aparato

sin previo aviso.

El clic metálico se recorta en el sonido,

una topadora minúscula

derribando

al silencio de un empujón. Entonces todo comienza, y ya

no hay manera

de emprolijar el cuerpo, esa forma

de la que antes creíamos tener dominio y que ahora

se nos revela

como si hubiese estado esperando su turno

comiéndose las uñas

desde que le pusieron nombre.



Si yo fuese un ratón

preferiría

perder mi cola en la trampa

antes que mi queso.



Una y otra vez.

Antitierra
Valeria Tentoni
Ediciones Liliputienses, 2017

jueves, 5 de octubre de 2017

"Para qué sirve Jorge Barco"

Resultado de imagen de POEMAS JORGE BARCO INGELMO

Uno de los libros de poesía que más he disfrutado últimamente es Ritmo latino, de Jorge Barco Ingelmo (recomendado, por cierto, por Víctor Martín Iglesias directamente y por Gonzalo Gragera en esta reseña en Oculta).
Hoy Jorge cumple 40 años, así que es una buena excusa para recordar este viejo poema suyo:

PARA QUÉ SIRVE JORGE BARCO

Jorge Barco inventó la penicilina.
Jorge Barco descubrió la Teoría de la Relatividad.
Llegó por primera vez a la luna en 1969.
Jorge Barco formuló que la fuerza de atracción entre dos
cuerpos es directamente proporcional al producto de
sus masas e inversamente proporcional al cuadrado de la
distancia que los separa, y los demás lo creyeron.
Jorge Barco escribió el Quijote y Arde el mar,
y Sepulcro en Tarquinia y Cuaderno de Nueva York.
Jorge Barco también escribió Platero y yo,
pero con pseudónimo.
La leche pasteurizada es de Jorge Barco.
La coca cola es de Jorge Barco.
Y la Poética de Aristóteles es una copia casi literal
de la que Jorge Barco escribió dos años antes.

Sin embargo Jorge Barco morirá.
No sabe cuándo.
Ya ves de qué sirve vivir en vida.


Jorge Barco Ingelmo
El rastro de mis lágrimas

miércoles, 4 de octubre de 2017

ALTA TRAICIÓN


No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
     es inasible.
Pero (aunque suene mal)
     daría la vida
por diez lugares suyos,
     cierta gente,
puertos, bosques de pinos,
     fortalezas,
una ciudad deshecha,
     gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
     montañas
-y tres o cuatro ríos.


Resultado de imagen de jose emilio pacheco usal

Pierde los dientes España


martes, 3 de octubre de 2017

"Circe esgrime un argumento" (un poemazo de Silvia Ugidos)

Resultado de imagen de SILVIA UGIDOS

Si regresas, Ulises,
encontrarás allí en Ítaca 
una mujer cobarde:
Penélope ojerosa
que afanosa y sin saberlo
le teje y le desteje una mortaja
al amor. Ella pretende
aferrarse y aferraros a lo eterno.
Si regresas
hacia un destino más infame aún
que éste que yo te ofrezco
avanzas si vuelves a su encuentro.
Más enemigo del amor y de la vida
que mis venenos
es vuestro matrimonio, vil encierro.

Quédate, Ulises: sé un cerdo.


Silvia Ugidos
Las pruebas del delito
Ed. DVD. Barcelona, 1997

domingo, 1 de octubre de 2017

"¿QUÉ PASA EN CATALUÑA?": el separatismo como substancia de laboratorio

Resultado de imagen de chaves nogales que pasa en

Entusiasmo. Entusiasmo. En ninguna región de España se sabe lo que es el entusiasmo popular si no es en Cataluña. Pienso y no acierto a imaginar qué tendría que pasar en Madrid o en Sevilla, qué acontecimiento maravilloso habría de producirse para que los castellanos o los andaluces se entusiasmasen así.

No basta decir que los catalanes son gente fervorosa y propicia a la exteriorización de los sentimientos. Hay que reconocer que esos sentimientos que los catalanes exteriorizan de una manera tan contingente son típicamente multitudinarios y, en la medida de lo posible, unánimes. Cuando de algún otro lugar de España que no sea Catalunya decimos los periodistas que la multitud estaba entusiasmada, mentimos siempre un poco. Entusiasmo multitudinario no hay más que uno en España: el de los catalanes. Fuera de Cataluña esa multitud a que refieren los periodistas suele ser simplemente a un grupo, una parte del pueblo más o menos considerable, pero nunca el pueblo mismo entero y verdadero. Desgraciadamente, en el resto de España no hay ningún gran motivo de entusiasmo. Se entusiasman unos pocos o muchos y los demás callan o asienten. Aquí, en Cataluña, se entusiasman todos. Es más: se riñe una batalla. Si unos vencen, otros han de ser vencidos. Pues bien: en Cataluña esta sugestión del triunfo es tan fuerte que los arrastra a todos, a los vencidos como a los vencedores. No quiero con esto decir que los vencidos sean tan viles que se agarran a la trasera del carro de los vencedores. Pero sí que un sentimiento tan metido en la entraña de este pueblo como el del afianzamiento de su personalidad tiene fuerza bastante para subsistir soterrado y brotar pujante cuando llega su hora, aun en aquellos que se han esforzado por arrancárselo y sacrificarlo a otras convicciones. Hoy me sería imposible encontrar un solo anticatalanista. (...)

El separatismo es una rara substancia que se utiliza en los laboratorios de Madrid como reactivo del patriotismo, y en los de Cataluña como aglutinante de las clases conservadoras. No sé aún si será tan difícil encontrar separatistas como anticatalanistas; pero, desde luego, no me parece tarea fácil hallarlos. (...)

Esta impresión de que el vivir afanoso de Cataluña prosigue inalterable y un poco desdeñoso de los sucesos políticos, felices o adversos, es lo único que cabe deducir de la actitud de sus gentes. Para saber más, para anticipar algo de lo que pueda pasar en Cataluña, habrá que buscar, no a las masas que gritan entusiasmadas en un momento dado y vuelven luego a sus tareas de siempre, sino a los hombres representativos del pensamiento de Cataluña, porque estos hombres, aunque en Castilla esto parezca inverosímil, a veces arrastran tras ellos a la multitud. (...)

Esto del oficio de gobernar no se aprende tan fácilmente. Puede ocurrir que los consejeros de la Generalidad no sepan desempeñar con la misma brillantez el papel de revolucionarios que el de gobernantes. Para lo primero tenían un buen aprendizaje y para lo segundo no han hecho hasta ahora más que un ensayo poco afortunado que terminó a cañonazos (...).
Cuando se quiere de verdad conocer el pensamiento de quienes gobiernan a un pueblo es inútil ir a los despachos oficiales. (...)

Sostienen los hombres de izquierda de Cataluña que el proletariado catalán, la clase obrera industrial, los menesterosos y en general los desheredados que se mueven siempre por indiscutible espíritu protestatario y de insolidaridad social, carece de esa mentalidad doctrinaria creada por la sistematización marxista del dogma de la lucha de clase. Es decir, que los proletarios catalanes no son marxistas. (...)

Un millón de personas en las calles. Ni un solo guardia. El espectáculo era bonito. (...)

Dentro de poco Companys será, como lo fue Maciá, un puro símbolo. Reconozcamos que Cataluña tiene esa virtud imponderable: la de convertir a sus revolucionarios en puros símbolos, ya que no puede hacer de ellos perfectos estadistas. Lo uno vale lo otro. (...)
Bien es verdad que los tiempos son duros y gastan pronto a los hombres, aun a los que están revestidos de simbólicas corazas, pero si hay en España un lugar donde el pueblo conserve el amor y el respeto al hombre y al símbolo, ese lugar es Cataluña. (...)

Al atardecer, en uno de esos locales impresionantes, en los que suele reunirse la burguesía barcelonesa para consumir pastelillos de nata, he oído comentar el gran espectáculo de la jornada a quienes seguramente no han sido actores en él.
-El desfile -decía alguien- ha sido impresionante y revela la gran fuerza espiritual del pueblo catalán. A nuestro pueblo le entusiasman estas grandes paradas de la ciudadanía. No sabe pasar muchos meses sin provocar alguna. Pero acaso entre una y otra, aunque sólo mediasen tres o cuatro meses, tendría alguien que preocuparse de rellenar el tiempo con una tarea que tal vez no sea del todo superflua: la de gobernar, la de administrar, la de hacer por el pueblo algo más que ofrecerle ocasión y pretexto para estos deslumbrantes espectáculos. Si entre una manifestación de entusiasmo y otra no hay siquiera unos meses de silencioso y honesto trabajo en las covachuelas, llegará un día en que este pueblo catalán, tan entusiasta, tan fervoroso, tan bueno, cambiará. 
Y entonces será peor.

Gobernar es llegar fatalmente a un momento de impopularidad. (...)

Aparte de lo que se dio en llamar "obstáculos tradicionales", el mayor obstáculo con que el pueblo catalán ha tropezado en el resto de España ha sido la incapacidad de los hombres representativos de Cataluña para expresar con claridad sus sentimientos, sus ideas y sus necesidades y para convencer a los demás de que tenían razón en sus demandas. Han sido pésimos abogados de su propia causa. Desde el advenimiento de la República, el problema catalán tenía abierto un ancho cauce. Los parlamentarios catalanes no supieron utilizarlo, y el régimen autonómico, si se impuso al fin, fue por la fuerza irresistible que le daba el sentir unánime del pueblo catalán, no por la pericia de sus valedores. (...)
Así y todo, seguiremos creyendo que Cataluña, el pueblo catalán, vale más, mucho más, que sus hombres representativos. Los políticos catalanes son inferiores al pueblo. Es lógico que así sea. Los mejores hombres de Cataluña se consagran, por temperamento y por tradición, al servicio de la industria, las artes, el comercio y la pura especulación; saben que con estas actividades pueden conquistar su bienestar material y espiritual; saben también que el servicio público, la política, la gobernación, no paga a sus hombres con la misma largueza que la industria privada ni con la misma consideración moral que el ejercicio de las artes o las ciencias. Esto basta para explicar por qué Cataluña no tiene hoy el equipo de hombres públicos que el ejercicio de su autonomía requiere. 
Si a esto se une el egoísmo de las clientelas políticas, la codicia y el anhelo de conservar el poder en las mismas manos, el pueblo catalán no logrará ahora tampoco el alto exponente a que tiene derecho. Ochenta y tantos hombres que quieren seguir cobrando unas dietas no tienen derecho a restar calidad a un pueblo. (...)
Resultado de imagen de chaves nogales que pasa en

(Todos los fragmentos citados arriba pertenecen a distintos artículos que Manuel Chaves Nogales escribió como enviado especial del diario Ahora a partir de febrero de 1936.
Ahora han sido recopilados en una fantástica edición por la editorial Almuzara en 2013.
Cualquier parecido con la actualidad es, supongo, casualidad o pura clarividencia.)

viernes, 29 de septiembre de 2017

"Mis amigos" (un poemazo de Alberto Tesán)

Resultado de imagen de piedras en el agua alberto tesan


Mis amigos se casan, tienen hijos.
Conservan tradición, abandonan sus vidas 
por los valores rancios del hogar.
Mis amigos no salen por las noches,
sus mujeres los atan a la calma grasienta
de un mundo previsible. Mis amigos
habitan bloques altos de infelicidad
con un salario triste de proyectos,
con el orgullo roto, con los brazos caídos.

Mis amigos conocen todo lo que han perdido,
pero insisten en perpetuar la especie
y repetir los errores que otros ya cometieron.

Mis amigos se mueren lentamente
en el sopor castrante del amor.
Mis amigos se mueren.
Y yo les sigo.

Piedras en el agua.
Alberto Tesán
Pre-Textos

jueves, 28 de septiembre de 2017

EL DÍA DEL WATUSI: Danzad, malditos, danzad

Resultado de imagen de el dia del watusi
Llego a la cima del monte Tibidabo y veo a unos cincuenta huérfanos en su uniforme verde aceituna alineados frente al mirador que se abre a la ciudad. Los niños tiritan de frío y ansia bajo los arcos de la oficina del parque de atracciones. Los parques de atracciones... Algún original dice que esos lugares son un negativo burlesco del infierno, brillo de emoción en aristas de azogue; el Leteo discurre por túneles donde chillan las parejas y el tobogán de la montaña rusa es un precipicio de hierro que lanza condenados a las llamas. Todo es posible. Aunque si esos retóricos de la ingeniería alegórica llegasen a leer estas páginas, se turbarían cuando me vieran subido en una de las atracciones al final de la jornada, que merecen un prólogo la circunstancia y el modo en que me ha sido encargado el Informe. Este Informe. Unos papeles que, si nadie lo impide, serán un relato sobre raras variaciones de las que he sido testigo a lo largo de mi vida. Y esas variaciones no han sido rígidas, ideales; no hay Cielo, ni Infierno, ni sus ilusiones: uno encuentra laberintos sin plan, construcciones espirales sin centro y monstruos, muchos monstruos, nunca iguales, nunca diferentes, rendidos al misterio de una vida secreta que un aprendiz de mago ha vuelto ópera bufa.
Una vez fui la inspiración de un personaje muy secundario en la novela escrita por un imbécil. (...)
En ese momento recuerdo una expresión no sé si feliz, “A los raros nos pasan cosas raras”, y me convenzo otra vez de que mi vida es una cadena de exageraciones; o quizá sean extremos esos puntos de giro, el accidente que provoca el cambio de costumbres y de edad, y el resto sea sólo lamerse las heridas y maravillarse como un tonto de los sucesos al fin banales que las causaron. (…)
Acabo el whisky y, mientras Trueta se aproxima, concluyo que así, bebiendo, es como he alejado los temores de mi vida, y mi vida del resto de otras vidas, una reflexión fuente de nuevos miedos, difíciles y purulentos. (…) Los carismáticos quiebran. ¿Y sabes por qué? Según mi criterio, por falta de auténtica conciencia, de responsabilidad. Han dejado en mal lugar sus ideales, fueran éstos los que fueren al margen de la ambición meridiana, para acabar pensando, pobrecitos, que los demás somos tontos y que el cinismo lo han inventado ellos. Otro resultado de esas trayectorias extrañas… el hijo del chupatintas convertido en ministro, el sobrino del banquero, marxista de ida y vuelta, que solicita la readmisión en sociedad y aporta una gramática aprendida, un nuevo blindaje ante los tiempos, por decir algo… Pero se trae del brazo al hijo del chupatintas.  (…)
Hoy he visto cómo alguien que no era quien decía ser entregaba a huérfanos que no eran huérfanos regalos quizá vacíos. Entonces, alguien que tampoco era quien decía ser me ha dicho que representaba a no se sabe quién. Ese hombre me ha encargado un trabajo sobre un personaje que no existe para que un llamado Lector calibre lo que un tonto como yo averigua acerca de hechos importantes sobre los que nadie, nunca, debe saber nada. La tarea consiste en demostrar que este mundo puede ser doloroso, hasta infernal, pero no es serio. (…)
Resultado de imagen de el dia del watusi

El 15 de agosto de 1971 es el día más importante de mi vida. El día del Watusi. El arco que se tiende sobre la madrugada en que Pepito y yo, resguardados de la lluvia por un plástico azul, pescamos sobre un dique derrumbado, y acaba sin gloria el amanecer también lluvioso del día siguiente. Los sucesos nos han devuelto al mismo lugar. Allá abajo, sólo un vaivén entre dos aguas, se mece un cuerpo con cadencia eterna. (...)
Y los sacerdotes nos dijeron que el hombre, la humanidad, volvía a señalar el cielo, porque alguien subía y bajaba de allí, del cielo. Eso sólo podía significar el paso a una excusa como quien se esfuerza por hacer un retoque en el mobiliario o una ligera mudanza en su rutina para no caer en la desesperación que sigue al aburrimiento. Ese engaño ocurría en todo el mundo, pero en nuestro país las circunstancias hicieron que se pugnara por más juventud. Una época de rígida decadencia parecía acabar y eso sólo significaba el paso, a veces doloroso, siempre un sacrificio en el altar del progreso, a una edad de pujanza. (…)
Durante el inicio de la época que nos llevó del miedo esperanzado al tedio se fomentó el olvido como un valor. Nadie se avergonzaba de su amnesia, pero a diferencia de aquellos que sí tenían algo que olvidar, hubo otros que por edad, o porque en ellos el olvido ya era un rasgo hereditario como unas manos anchas de dedos cortos, se les impuso el valor espiritual del olvido y olvidaron Nada. Olvidar Nada se convirtió en una nueva categoría, un ímpetu del cuerpo y del alma que los empujó a inmolarse en la novedad, la muerte como novedad última, como última sospecha. Eso fue la frivolidad extrema. Se murió por una canción, una noche de juerga o un ritmo interno al que nadie podía encontrar palabras. Se murió de risa y de gusto. (…) Se fue frívolo en el comercio, en la propaganda, en la política, y por caminos abyectos la inconsciencia se resolvió una vez más en la estupidez. (…)
En El asno de oro, Lucio, su protagonista, se una de una sustancia mágia que habrá de convertirle en pájaro, pero le vuelve burro. Es la historia de mi vida. (…)
Los empleados de la gasolinera, algunos peatones, empezaron a reír, a llamarse uno a otro entre guiños; pero la franqueza de aquella risa se volvió enseguida nerviosismo, un reflejo de la histeria que transmitía la situación. Yo no estaba nervioso. Yo era feliz. No porque todas aquellas chicas, treinta, cuarenta, se estuviesen rompiendo la cara, no llegué a pensar en eso, sino en el espectáculo que provocaban. Si era una epifanía excéntrica y no concéntrica como suelen ser estas situaciones de idilio y exaltación, que nadie me eche la culpa. Todas las circunstancias de mi vida habían coincidido para que fuera feliz en aquel remolino de coches parados y peleas en el túnel del tiempo, y a pesar de que el sentido común me dictase otra norma de comportamiento, buscar esos agujeros en una galaxia de rutina ha sido una de las justificaciones de mi conducta a lo largo de los años. (…) El crepitar de telas baratas parecía el de antorchas dispersas a lo largo de la perspectiva casi infinita de la avenida. Un incendio con sus rojos y amarillos, pero también con otros colores que daban la idea de un escape de gases inflamables. Un desastre auténtico entre rugidos preorgásmicos de lucha. Era maravilloso estar vivo. (…)
-El watusi es un baile. Una manera de bailar, digo. Un baile de América que si lo bailas mal pareces un pringado. Y el Watusi de pringado  no tiene nada. Y a bailar, macho, a bailar no le ha ganado nunca nadie. El Watusi ya camina como si bailase. Y, cuando respira, o cuando fuma, te lo juro, respira y fuma como si siguiera un ritmo, como si estuviese escuchando una canción de puta madre en algún sitio. (…) A mí me ha eplicado que el ritmo viene de cómo eres. Así eres tú, así es el ritmo. Algo que viene antes que el compás. Porque hay gente que confunde el ritmo con el compás, pero no es lo mismo. (…)
Andrónico de Rodas clasificó trece tipos de temor. A mí, sin pensarlo, me salen más: temor a la libertad, temor a estar siendo otro, temor a estar siendo demasiado uno mismo (y estar vacío), temor a la locura de los demás, temor a la propia locura, temor a la carne, temor a la paranoia, temor a temor, temor a la falta de temor (el mal presagio), temor al temor de los demás, temor al dolor ajeno que pudiera volverse propio, temor de que la vida no se parezca a nada (porque es todo, y lo idéntico que es todo a ese todo), miedo a ser, miedo a dejar de ser, temor al pasado agotado y, aún mayor, temor al pasado inagotable, a los secretos de familia, a los propios secretos, a lo que puede dar de sí un día. (…) ni en la montaña rusa de ocultaciones que ha sido mi vida, ni en la esquina donde fui egoísta, ni en los bares donde fui ridículo, ni en las avenidas que me llenaron de asco y donde cada uno de los dieciséis temores míos encontraba su nombre, ni en las azoteas donde sin serlo me creí sublime, ni ahora, cuando vuelvo a recordar (…)
Resultado de imagen de francisco casavella 
Porque cada uno de nosotros está comprometido con un culto íntimo y es el fundador de un gesto, de un chiste y de una moda. Y de ese gesto, de ese chiste y de esa moda, nuestros pensamientos, nuestras caras, nuestros cuerpos, nuestras virtudes y sobre todo nuestros vicios son expresiones fragmentarias que buscan su complemento en lo que se transformó, en lo que transformaron y un día salió de nuestra boca, pasó ante nuestra vista, tocaron nuestras manos. Y lo hemos perdido, Vane. Y no hay memoria que lo consiga recuperar, ni ese capricho, la experiencia, porque está aquí, a nuestro alrededor, como una jauría de perros salvajes que no acorralara. (…) 
La gente se escandalizaba porque no sabía que en estos años existió un argumento sumergido, paralelo a la casi idílica nación de la que todos nos sentíamos orgullosos. Y ahora ese argumento secundario emerge como un susto. Y alguien teme que no se quede en razón de Estado, vomitiva quizá, pero razón: las palizas, el asesinato, métodos peliculeros que hasta ahora solo podían aceptarse de algún financiero prepotente y barrigudo. ¿Saldrán los negocios paralelos? (…) El impostor de cada uno de sus actos que estuvo a punto de llegar a ministro, extorsionó y saqueó, y luego se entregó nada menos que en Laos, adonde había huido aconsejado por otro antiguo playboy que hizo fortuna en lugares exóticos (…). Los únicos funcionarios que trabajan estos días veraniegos son los del Ministerio de Justicia. Los españoles se lo creerán todo, todas las conspiraciones, y se volverán cínicos. Sería el mal menor. (…)
La calma que el dinero necesita para brindar al mundo un modelo satisfactorio de hombres y mujeres: languidez en piscinas y bares y coños con aroma de tabaco rubio. De mito hortera a decorado y, de ahí, a espejo cóncavo de una vaga furia social que en realidad no siento, porque no deseo que se convierta en otro de mis muchos vicios. El resentimiento y la conciencia de clase mal digerida, como las drogas, acaban tiñendo cada uno de tus actos y el blando pensamiento que los valora. (…)
Tengo treinta y siete años y sigo con la misma cara de primo. Algunos drogadictos y muchos tontos no envejecen. Y reúno ambas condiciones. (…)
Resultado de imagen de francisco casavella viento y joyas
En los trece años que viví junto a las chabolas, jamás oí hablar de política, ni de Historia reciente. Teniendo en cuenta que pese a mi candidez era un radar ambulante, eso quiere decir que nadie decía nada. Tardé poco en darme cuenta de que el olvido que comporta la miseria es absoluto, como lo es el que implica la destrucción. Sólo los que de algún modo, pese al dolor, salen airosos del desastre tienen fuerzas para quejarse, para opinar, para recordar, y los aiste menos que a los que callan. La necesidad de silencio iguala a víctimas y verdugos. (…)
La obsesión por un dinero con el que ya no sólo se podía comprar, sino lucir, aunque la austeridad continuara siendo brutal, no se ocultaba como antes con la vergüenza de la miseria; se trataba de construir un trampolín para saltar sobre él y zambullirse en días luminosos. (…)
Ahora iremos a dirección general. Entras, coges el busto de Franco que encontrarás en el despacho y lo bajas al archivo. El señor (…) estará en el despacho, o a lo mejor no. Esta situación le produce mucho dolor, o quizá no. Por eso no te dirá nada, ni tú le dirás nada. O quizá te dirá algo para demostrar su paternalismo y tú le contestarás en la forma adecuada para que vea que respiras ilusión y te impresiona estar frente a un gran hombre. Luego, sobre todo, esconderás el busto en un sitio perdido, pero no tan perdido como para que luego no podamos encontrarlo si hace falta. No comentarás esto con nadie, o lo puedes hacer con todo el mundo. Pero si lo haces, tus días en esta casa están contados. De todo lo que te he dicho, eso es lo único de lo que puedes estar seguro. De eso, y de que algún día todos nos iremos a la mierda. (…)
Todos hablaban de un lugar en la Meseta, peinado por los vientos, oreado por el perfume serrano, fondo saludable de cacerías y livianos estupros y tópicos adulterios, tan cerca del cielo el selecto grupo allí reunido. Además de encajar y contabilizar en el libro mayor de la calamidad los golpes que infligían sin reposo vencedores y vencidos, justos y poderosos, amigos y enemigos de España, esa gente, en ese lugar, pensaba mucho y discutía para organizar el nuevo Estado, un buen remedo o una excusa convincente, que devolviera el país al engranaje idóneo, al concierto de las naciones occidentales… Se aceptaría ser el último violín, se claudicaría percutiendo el bombo o el triángulo, se atendería la mínima sugerencia de la batuta, pero era más necesario que nunca hacer amigos. Que se rieran de nosotros, pero poco. (…) Esa reunión importante era conocida por sus miembros como el sanedrín. La dirigía un hombre de naturaleza persuasiva y ademán honesto, el mejor yerno del mundo, a quien los mismos habitantes del Estado para el que deseaba lo mejor o mentaban con desprecio en un momento u otro del día. En torno a su figura, que había crecido entre las mamas peludas del antiguo régimen como un cadete humilde, listo y dispuesto a hacer lo que fuera (exactamente la idea que mi madre tenía de lo quera un hombre, y por eso todas las madres del país le adoraban en un momento u otro del día), se reunían otros como él y tan convencidos como su jefe estaban de que romper un juramento de fidelidad a quienes habían roto un juramento de fidelidad no era sino continuar una larga tradición política que sólo podía afear la conducta del desconfiado primate que había inventado los juramentos. (…) 

Ballesta (a López y López): ¿Conoce la fábula de Aquiles y la tortuga? (...) Me estoy refiriendo a la fábula de Aquiles y la tortuga, aplicada, dentro del sistema capitalista y sus esquemas, a una política constante de centro. (...) La izquierda, en la calle, parece muy fuerte. Y más estos días, con tanto pretexto para el alboroto. Eso es obvio. Y es posible que en número también lo sea. Y la democracia es número, estadística y puro recuento, no lo olvidemos. Contra la idea de una mayoría natural de derechas, amante de una pax hispana, por decirlo así, que yo creo que no existe como tal, porque de cuando en cuando me paseo por la calle y ogio y veo, y me parece que esa mayoría vota o votará a la izquierda en cuanto desaparezca el factor miedo. La izquierda, por tanto, es más fuerte y no dejará de repetir la idea marxista de que la historia, si se repite, siempre lo hace como farsa. Que la modernización de España pasa por dar el relevo a gente que, digamos, se dirige al pueblo en su idioma, el tiempo que los chicos tarden en gastar ese idioma. Eso es lo importante, el idioma, el tiempo que los chicos tarden en gastar ese idioma y no tengan más remedio que asumir la práctica política, jugar en serio. Aquiles es la izquierda, potente, con esa atracción juvenil de la novedad y esa lengua que pronuncia "divinas palabras".
López y López: ¿Y la tortuga?
Ballesta: Los poderes fácticos. Lo que a partir de ahora, con la entrada de los sindicatos, de los grupos terroristas, de los ánimos enervados de unos y otros, pasarán a denominarse grupos de influencia. (...)
Como cuenta la fábula, la tortuga posee una diferencia de salida que cada vez es menor, pero paradójicamente, aunque siempre sea menor, siempre es una distancia cuantificable. Aquiles nunca cogerá a la tortuga. Ese espacio, por muy menor que sea, es el poder a la vista, que tampoco es manco. En el más grotesco de los casos, un nuevo grupo de influencia, legítimo, si es que usted quiere perfumar la cosa, ¿no? La paradoja es que ese espacio progresivamente reducido que vamos inventando, pero que siempre existe, es el centro. El centro es maleable como el barro. Según la época puede ser tan progresista o conservador como quiera, pero nunca dejará de ser el centro. (...) 
Porque una cosa, Fernando, es muchas cosas, y aún puede ser muchas cosas más. Hasta que se acaba todo. Hasta que sólo quedan madrugadas de borrachos. (…)
Esa noche tuve un hermano. Un hermano de verdad. Una carcajada auténtica entre el millón de risas falsas. Dios se entretiene con nosotros. (…)

Resultado de imagen de watusi el idioma imposible
La masa nacional descubre el efecto dominó y, como un niño que vuelca soldaditos de plomo, se entusiasma con la corrupción, el desfalco y la guerra sucia al mirar las llagas que la arrogancia se hace a sí misma. Se indigna al tener de nuevo conciencia de que no ha vivido la vida que le contaban, que viscosas mutaciones de la franqueza y de la vocación de servicio y del sentido del Estado serpentean en la atmósfera del secreto. Y se contagia la masa nacional de esa arrogancia desbordada al intuir un realismo superior, de mayor reputación, aunque gaste la joroba del sensacionalismo, del odio y del miedo. Los asesinos oficiales de terroristas entran y salen de la cárcel: muñecas rusas que se abren para descubrir en su seno a un superior sonriente y con los hombros encogidos, y a otro, y a otro, hacia el interior de la cadena de mando, que es lo más alto. (…) La tarea no consiste ya en no equivocarse, sino en ocultarte. Todo está al revés, loco. Y lo que hay de locura en este mundo, Dios lo ha escogido para confundir a los sabios. No hay mártir sin una religión enfrentada a otra religión, sin un querer enfrentado a otro poder. Nadie sabe nunca la verdad. (…)
Era de noche. Una tontería, ya, pero fue lo que pensé: “Es de noche”. Y también pensé: “No quiero dormir, no quiero dormir nunca más. Quiero salir de noche siempre.” Había oído la expresión: “Salir de noche.” La gente salía de noche. Mis vecinos, los que ponían discos a todas horas, salían de noche. Yo pegaba la oreja a la pared y escuchaba las canciones que mis vecinos hacían sonar en el tocadiscos. Les oía decir, casi cantando: “¡Esta noche salimos!” Y yo pensaba que, si saliese de noche, me encontraría con mis vecinos y escucharía esas canciones. Por eso, la noche en que me dejaron subir al terrado a ver los fuegos artificiales, me hice una idea muy clara de lo que podría ser salir de noche, de lo que yo haría si saliese de noche. Empezaría a caminar por la calle oyendo las canciones, me iría encontrando con mis vecinos y más gente que conociese y otra que pudiera conocer. Saludaría: “¡Hola! ¿Estáis saliendo de noche?” Y seguiría caminando. Caminaría mucho, escucharía muchas canciones y saludaría a todo el mundo con la mano, moviéndola de lado, como la reina de Inglaterra, mientras les preguntaba a uno y a otro si es que estaban saliendo de noche. Haría todo eso hasta llegar a un sitio, muy lejos, en que ya no fuera de noche. El sitio en que la noche acaba. Eso era salir de noche y así es como sigue siendo. Y más cuando aquella verbena de San Juan acabó a golpes. Algún borracho quiso meterle mano a mi madre. O eso le pareció a mi padre. Mi padre ha sido mago y a veces ve manos donde no las hay. Se las imagina. Otras veces, no quiere verlas. ¿Por qué te cuento esto? ¿Cómo dices que te llamas? (…)
Resultado de imagen de jordi pujol joven 
Sostiene Pujol que la situación en Cataluña está controlada y que Cataluña debe seguir luchando por Cataluña para asentar la democracia en Cataluña y fuera de Cataluña y, en ella, la soberanía de Cataluña. Cataluña. (…)
-(...) El nombre médici indica que habían sido médicos. Primero médicos, luego banqueros y luego gobernantes. ¿Le suena esa curiosa evolución, la coincidencia? ¿Sabe que Pujol, nuestro grosero virrey, está licenciado en Medicina?
-Ni idea-
-Pues sí. Primero médico, después banquero y ahora gobernante. ¿Nos hallamos ante otro príncipe del Renacimiento? No ponga esa cara de charnego agradecido, amigo Atienza, que va mal encaminado… Del papel de Pujol como banquero, mejor no hablar, ya que todos han callado. Como gobernante… parece repasar alguna de las asignaturas que suspendió de banquero. Sí, esas lecciones que no enseñan en la universidad. ¿Y si hubiera ejercido la Medicina? Sea sincero por una vez en su vida, Atienza. ¿Usted hubiera confiado su salud a los cuidados del doctor Pujol?
Quizá solo fuera un modo de molestar los designios familiares; porque los sujetos eran o el hijo listo del que se guardan enormes logros, o el hijo tonto al que, sin embargo, todo el mundo quiere, o vástagos dejados de la mano de Dios. Lo cierto es que un poco antes y, sobre todo, después de aquel año 81, miles de jóvenes de toda España se precipitaron a recuperar un tiempo que ellos no habían perdido. Era el modo de vivir, con métodos bastardos, el instante de la sensación verdadera; la intuición de que nadie pude aguantar una existencia más allá de la música. (…)
Cuando a partir de la noche de octubre del 82 (…) los progres (los tíos de los sobrinos) empezaron a mandar, vieron que necesitaban un barniz moderno para paliar la irritante turbación del que no está en la onda. El poderoso envejece aunque mande, y por eso rumia el argumento banal que le conviene para invocar enseguida su desdén en la capacidad para rebatir ese mismo argumento, que ha existido sólo en su razón corrupta. Ése fue el motivo de que algunos animadores culturales en todos los grados de la escala administrativa fingieran tomarse en serio lo que esos grupos y su entorno estaban haciendo (…). Cuando decidieron que cierta actitud podía ser manipulable y provechosa, quizá no se desvaneció toda la música, pero sí los ecos perfectos en las covachas, y en apariencia se disolvió esa nueva ética del disparate, para ser sustituida por la frivolidad y el lechuguinismo en los que se confundían sus elementos más incapaces. Los verdaderos amos del desastre se tomaron en serio los juegos de los niños, los ensalzaron con la tentación de que si ellos, los izquierdistas indomables, eran de rebeldía fungible, también lo iba a ser la de esos mocosos, a quienes sólo ellos podían ver como rebeldes. Luego los ridiculizaron hablando del asunto y los destruyeron como si el crear un enemigo o un tonto útil para enseguida acabar con él en una periodística, escolástica y nula demostración circense signifique que se ha entendido algo. (…) 
Y a mí me dio por pensar que todas aquellas zanjas, las obras municipales rodeándome, hubiesen dotado a Barcelona de un romántico aire de ciudad bombardeada si efectivamente alguien la hubiese bombardeado, y tanta restauración no respondiera a la imperiosa necesidad de cubrir de argamasa y escombros, de hormigón y mentiras, los sedimentos adolescentes de una ciudad, su hedor de años, el material de derribo que formaba el idioma imposible mal enterrado, por el centro y por las afueras, sin que nadie percibiera que la locura provinciana era el único bien de la provincia, que se estaban quedando con lo peor, con la finalidad de las cosas.
El día del Watusi
Francisco Casavella
Anagrama, 2016